Bioética en el cine


El Séptimo Arte ha sido una de las últimas disciplinas en alcanzar esta consideración, pero dada su proximidad a otras como la literatura o la fotografía, tiene una capacidad innata de comunicación y expresi-vidad que cuando se emplean adecuadamente lo convierten en un poderoso medio para la reflexión, e incluso para el intento de cambio social, moral…

En este apartado que desde AEBI se dedica al cine, a La Vida Humana a Través del Cine, tratamos de mostrar los distintos aspectos a los que se puede enfrentar la bioética desde la cercanía que transmite este medio, mediante delicada selección de películas debidamente analizadas y comentadas.
 

Nebraska


La Vida Humana a Través del Cine
Sección dirigida por Gloria Mª Tomás y Garrido
Catedrática de Bioética. UCAM. Murcia.



   

 

La última película de Alexander se presenta como candidata a seis Oscar: aún no sabemos qué pasará, pero, en opinión de cinéfilos, los merece. Payne nos tiene bien acostumbrados, pues en su variedad argumental, nunca falta ni la atención a lo específicamente humano ni a su estilo propio y sugerente. Recordemos “A propósito de Smith”, “Entre copas” o “Los descendientes”. Su cine no se agota, sino cada vez evoluciona hacia planteamientos más interesantes. De hecho se va difuminando un estilo en cierta manera caricaturesco de sus personajes, y los perfila más reales e interesantes. Nebraska se eleva por encima de sus predecesoras y se ha llegado a decir que es “la joya del año”, por su delicadeza que abarca desde el paisaje gris, a la música a veces alegre, y a los personajes tan tiernos y cómicos. Para el crítico Orellana la singularidad de la película reside en cómo está contada; ese tono que hace que el espectador se ría de los personajes mientras tiene la sensación de que el director no lo hace. Enlaza humor irónico y humanismo en el que se entrelazan el estilo de Frank Capra o el de John Ford, pero sin renunciar a las señas de identidad de nuestro tiempo. De Capra resuenan los personajes tan angelicales como mundanos; de Ford la Impotencia de un paisaje marcado por la lucha y la supervivencia.

Nebraska, que es la ciudad de nacimiento de Payne, tiene la originalidad, últimamente empleada por otros directores, de ser una cinta en blanco y negro, lo que hace elogio al cine-cine. Es una película minimalista, además de costumbrista, sencilla y narrativa. Se relata la decisión tomada por el anciano Bruce, al recibir una carta en la que se le comunica que ha sido agraciado con un premio de un millón de dólares. La carta es la típica estrategia comercial engañosa, empleada para una empresa para conseguir clientes, mostrando concursos falsos, que casi todo el mundo reconoce, pero no Bruce; no hay quien le convenza; nuestro protagonista alberga el sueño de adquirir una camioneta, y piensa que esta es su oportunidad. Se plantea por ello hacer el viaje desde su lugar de origen, Billing (Montana) hasta Lincoln (Nebraska). Bruce es alcohólico y va presentando los primeros síntomas de demencia senil, con su dosis de utopía y de tristeza. Aparece en la película la permanente relación paternofilial. Esta vez la dialéctica consiste en disuadir al anciano de este proyecto. Pero por mucho que insiste, como no está dispuesto a ceder, el hijo decide acompañarle, también por el motivo conmovedor de la compasión que siente por su viejo padre, y por la realidad más vulgar que en el pueblo en el que viven, -pertenece a la América profunda- no hay en realidad nada imprescindible que realizar. Destaca la interpretación grandiosa de June Squibb (Kate Grant), que tiene 84 años, y es la esposa del protagonista de esta película, el actor Woody Grant (Bruce Dern). Kate actúa con su espontaneidad y rudeza, pero con una terrible capacidad práctica y un sentido común que temen los habitantes del pueblo que están dispuestos a beneficiarse de la posible fortuna de Bruce.

Solamente dos personales, padre e hijo, ocupan el mayor contenido fílmico, y un paisaje, que el director sabe modelar. Todo respira sencillez y una larga y profunda mirada hacia la vez y también a las carreteras americanas. Pues padre e hijo recorrerán estas carreteras del medio oeste americano hacia Nebraska, haciendo una parada en el pueblo en el habían vivido tiempo.

 

 
NEBRASKApeq

 


Película: Nebraska.
Dirección: Alexander Payne.
País:
USA.
Año:
2013.
Duración:
114 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Bruce Dern (Woody Grant), Will Forte (David Grant), June Squibb (Kate Grant), Bob Odenkirk (Ross), Stacy Keach (Ed), Mary Louise Wilson (tía Martha), Rance Howard (tío Ray), Tim Driscoll (Bart).
Guión: Bob Nelson.
Producción: Albert Berger y Ron Yerxa.
Música: Mark Orton.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje:Kevin Tent.
Vestuario: Wendy Chuck.
Distribuidora: Vértigo Films.
Estreno en España: 7 Febrero 2014.
Calificación por edades:
Apta para todos los públicos.


En el viaje padre hijo van redescubriendo dimensiones importantes de la vida, en los que el blanco y negro y una acertada escala de tonos grises enmarcan certeramente lo afectivo y lo efectivo del vivir, donde cuenta que aquí solo estamos caminando y de paso. Por otra parte, no hay que descartar que nuestro anciano no sepa en su fuero interno que se trata de una estafa, pero que él necesita creérsela, para salir de sí mismo y, paradójicamente, para entrar también en él. Padre e hijo pueden compararse con las figuras de Don Quijote y de Sancho; y el buen Bruce también nos recuerda a Alvin Straigh, el protagonista de “Una historia verdadera”. En todos estos casos el camino recorrido es también un camino interior, el que todos recorremos en la vida, con metas definidas, como metas posibles, con puertas que se abren y otras que se cierra.

Se puede intuir que hay no sólo un viaje hacia el futuro, sino que se complementa con otro hacia el pasado, y, entre ambos, se da el descubrimiento del hijo por el padre y del padre por el hijo… todo transcurre en una atmosfera profundas que rezuma sana melancolía, a veces algo patética, otras llenas de buen humor. El viaje al pasado, aunque ya sepultado, subyace en el trasfondo del relato; así hay imágenes muy bellas que suponen también la historia de Estados Unidos, como una especie de paisaje místico entre las carreteras y las personas que las recorren.

 El ritmo tiene una cadencia adecuada: tiempo, paisaje, ánimos crean una complementariedad, que se manifiestan en silencios, lentitud, cierto pudor gestual y parquedad de palabras. Como se ha dicho para ocasiones similares “menos es más”. Mucha hondura hay en esta película sobria y sencilla y tan auténtica. Sólo un gran cineasta es capaz de contar esta historias y sacarla tanto resplandor con una naturalidad envidiable. No hay magia, ni melodrama en el sentido peyorativo, hay un sentido dramático formidable y una mirada compasiva sobre la grandeza de la persona humana. Si, si Capra o Ford vivieran ahora, podrían haber hecho esta película.
 
TEMAS DE DEBATE: 
 La aportación esencial  y no valorada en su justa medida, de la población anciana,  para asumir el sentido transcendente de cada vida, también de la propia.

 

 


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