Bioética en el cine


El Séptimo Arte ha sido una de las últimas disciplinas en alcanzar esta consideración, pero dada su proximidad a otras como la literatura o la fotografía, tiene una capacidad innata de comunicación y expresi-vidad que cuando se emplean adecuadamente lo convierten en un poderoso medio para la reflexión, e incluso para el intento de cambio social, moral…

En este apartado que desde AEBI se dedica al cine, a La Vida Humana a Través del Cine, tratamos de mostrar los distintos aspectos a los que se puede enfrentar la bioética desde la cercanía que transmite este medio, mediante delicada selección de películas debidamente analizadas y comentadas.
 

La ética del silencio a través de The Artist


La Vida Humana a Través del Cine
Sección dirigida por Gloria Mª Tomás y Garrido
Catedrática de Bioética. UCAM. Murcia.
 
   

Nuestro tiempo se ufana de ser el de la vida intensa y, esa vida intensa, en ocasiones, no es sino una vida agitada: velocidad, eficiencia, eficacia, cantidad, stress. Hay un sinfín de objetos que, para correr más, invaden nuestra intimidad –coche, móvil, Ipod, portátil,…- y pontifican nuestra vida social, de tal modo que, como cantaba  Amaral ¡sin ti, no soy nada...!

Se nos ha olvidado que los grandes gozos no se saborean corriendo, aunque quizás podamos asimilarlos; y que en la vida hay un plus, un algo que la persona anhela y del que nunca se cansa: lo inefable. Se ha escrito que lo peligroso de las balas no es el trozo de plomo de que constan, sino su velocidad. Por analogía, lo malo de nuestra civilización no es la técnica, ni siquiera la masificación, sino su prisa, que pueden desdibujar la categoría de cada existencia humana.

Apuesto por recuperar el silencio creador. Curiosamente, ése es el título de un buen libro ya antiguo, coordinado por Federico Delclaux, y editado por Rialp. De él, extraigo: el silencio admirativo/ el realismo está en la obra cuando el idealismo está en el alma/ esta vida, tan huidiza/ en el mundo hay sólo un heroísmo: verlo tal cual es…y amarlo/ la silenciosa percepción de la realidad/ el poeta es el hombre más inocente y más sabio de la tierra.

Esta frase son lanzaderas que pueden ayudar a un enriquecimiento ético, que yo denominaría Ética del Silencio -ética cercana y exigente- que inspira una sola pregunta: Felicidad ¿dónde estás…? La Ética del Silencio, de la reflexión, está para recuperar lo que nos habita dentro, para escuchar la vida que está fuera. El silencio está en todas partes/ y persigue con su prestigio intacto/ su porvenir inédito, expresa San Juan de la Cruz. Los buenos silencios interiores nos enseñan de una vez por todas que las carencias, personales, o las carencias de los otros que, como mínimo, parecen que nos molestan, ¡constituyen el vivir! Cuando de algo se carece, o no se ha descubierto, o se ha perdido, ahí está -o puede estarlo, o debe hacerlo- el otro. Felicidad ¿Dónde estás….?

La vida no vuelve, por eso se entienden las prisas y las urgencias. Nunca somos ni seremos una exclusiva materia de nuestros cálculos; dentro de las limitaciones humanas, y fuera de las complejidades familiares, sociales y políticas, cada persona tiene delante de sí la posibilidad de realizar la síntesis vital de su existir, trazando por un camino amplio y estrecho, a la vez, la ruta de su felicidad que buscamos.

Viene al caso recordar al poeta Juan Ramón Jiménez, del que acaba de cumplirse el centenario de su muerte. Una de sus obras claves es La soledad sonora –título que toma de una poesía de San Juan de la Cruz. Enla poesía juanramoniana esta soledad sonora   -ser oyente de sí mismo- se identifica simbólicamente con el alma del poeta, considerada como un jardín y también implica los presagios de una vida más honda, que lleva a intuir los detalles profundos de la vida no explicables racionalmente, como por ejemplo, la transformación del dolor  en belleza. Y, es que, como ya dijo hace mucho tiempo, el entonces Cardenal Ratzinger, existe la expresión muda de una alegría que, por encontrarse por encima de las palabras, ya no precisa de ellas.

Sirvan estas reflexiones para explicar el gran éxito de la película The Artist. Sin entrar en el análisis del argumento, a mí entender, cala porque las alegrías, los sinsabores, las posibilidades, las decepciones que aparecen, no se explican  con palabras, se sienten, se captan de otros modos; con esta Ética del Silencio. Por supuesto que la película es un homenaje al mejor cine mudo, pero es también un buen revulsivo  en la sociedad actual para tener una mirada contemplativa que incita a redescubrir la soledad sonora de la vida.

Para Rodríguez Chico The artist es una obra maestra en la que Michel Hazanavicius transmite con talento y oficio un amor al cine envidiable. Hay que tener mucha valentía y confianza en la fuerza seductora de la imagen para hacer en pleno siglo XXI una película muda y en blanco y negro. El director realiza un homenaje al cine y a su época silente, cuando el rostro era la ventana del alma porque la voz estaba apagada, el montaje construía historias mezclando planos y secuencias, y la fotografía buscaba los grises para dar intensidad y volumen a los melodramas. Eran los comienzos de un lenguaje que tomaba elementos de la literatura, el teatro y el resto de artes para encontrar su propia identidad, para llegar a un espectador que asistía a la sala asombrado y necesitado de historias con las que identificarse, cada una de las historias —del cine y personal— discurre de manera equilibrada y armónica. Incluso, con un punto de humor, Rodríguez Chico afirma que es necesario apuntar que el perrito se merece una mención especial, aunque probablemente nadie le vaya a conceder ningún galardón.

 



Película a Debate: The Artist

Título Original: The Artist
Año: 2011
Duración: 98 min.
País: Francia
Director: Michel Hazanavicius
Guión: Michel Hazanavicius
Música: Ludovic Bource
Fotografía: Guillaume Schiffman
Reparto: Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris), Missi Pyle (Constance), Malcolm McDowell, Ed Lauter
Producción: Thomas Langmann y Emmanuel Montamat
Gérero: Drama, comedia, romance
 


Premios:

  • Cinco Oscars. Se ha dicho que los Oscar han querido echar un vistazo nostálgico al pasado y se han quedado sin habla. En la época en la que los avances tecnológicos y el 3D lo son todo, una película muda, pequeña, de bajo presupuesto, y en blanco y negro, ha logrado hablar directamente al corazón de los miembros de la Academia, que han quedado conquistados por su magia, su sencillez y su fantástica banda sonora. Así premiada como mejor: película, director, interpretación masculina, vestuario y banda sonora.
     

  • Ha arrasado en las 64 ediciones de los BAFTA 2012 (premios que anualmente otorga la Academia Británica de Cine y Televisión): película, director, actor, guión original, banda sonora original, fotografía y diseño de vestuario.
     

  • Tres Globos de Oro (mejor película de comedia o musical; mejor actor en una comedia o musical y mejor banda sonora original). Y podríamos continuar.



Señala José Mª Aresté que esta película, que sabe a obra maestra casi desde su arranque, es un cuento moral, un folletín con espacio para las risas, las lágrimas y el amor, que fustiga la soberbia y alaba el amor desinteresado. Hazanavicius ha hecho un casting perfecto, los actores parecen de la época. Bérénice Bejo es de una belleza y bondad arrebatadoras, y Jean Dujardin atrapa todos los matices del que cae desde lo más alto. Además, hay recursos geniales, en que el sonido puede aparecer inesperadamente, o en que un determinado ruido expresado en un rótulo puede ser un original hallazgo para sorprender al espectador. También es una obra maestra para Juan Orellana que la percibe como un espléndido homenaje al cine mudo, al musical, al glamour de la edad de Oro del cine y al romanticismo limpio y luminoso de aquel cine y The Artist entronca con grandes títulos como El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder .La cinta está llena de homenajes y guiños cinéfilos, con momentos visuales memorables, un guión inteligente y un desarrollo lleno de emoción.

 

El argumento es sencillo: Se sitúa en el Hollywood, 1927. Ecuador entre los últimos días del cine mudo y el comienzo del cine sonoro, que revolucionará el medio. En esa transición, muchos autores no consiguen adaptarse y caen en el olvido, mientras nuevas estrellas emergen como los rostros y las voces de la nueva era. George Valentin es una gran estrella y vieja gloria del cine mudo, y sus actuaciones eran aceptadas cinematográfica y comercialmente.

Conocerá a Peppy Miller, joven con deseos de triunfar en la pantalla... La llegada del sonido para las películas supondrá el declive de Valentin, mientras que Miller alcanza la cumbre del éxito. Sus destinos se entrelazarán, pues si primero Valentín echó un cable a Peppy, después será ella la que trata de ayudar a Valentín, y no resulta sencillo no se sabe si por el orgullo de éste y también por su desprecio hacia la nueva aventura sonora. Sin embargo, el final, o el nuevo comienzo es feliz porque Peppy Miller desarrolla un ingenio traspasado de admiración, complicidad, agradecimiento y, sobre todo, amor.

 


TEMAS DE DEBATE: ESTUDIAR EN LOS PERSONAJES PRINCIPALES

-LA SOLEDAD  SONORA

-LA ÉTICA DEL SILENCIO

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